viernes, 18 de marzo de 2011

Dead Capo

Marcos sopla un reluciente saxo. Antes se lía un cigarro. Es viernes, a las 20.00, y el local de ensayo de Dead Capo debe ser el único lugar donde se puede consumir nicotina sin apoquinar una multa. El espacio tiene su historia: aquí se levantó una sala con pedigrí underground, La Faena, donde se realizaban conciertos de rock y punk. El club cerró y esta especie de cueva se ha reconvertido en local de ensayo y taller para realizar otras actividades. Está situado en la zona de Carabanchel, en una pequeña calle que desemboca en la vía Carpetana. En el momento en el que Dead Capo ensaya, en la parte de arriba una chica fabrica atrezo teatral. Es una habitación grande, con dos baterías y espacio suficiente para que los músicos toquen holgados, sin estrecheces. Desembolsan unos 600 euros al mes, que se quedan en la mitad porque comparten gastos con otro grupo. el pais

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